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jueves, 9 de abril de 2015

Como elegir tu almohada perfecta (y decir adiós a moléstias en el cuello)

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Es posible que si tiene dolor de espalda o tensión en el cuello durante la noche o al levantarse su almohada no esté siendo una buena aliada de su descanso.

"La complexión física o la postura preferida para dormir determinan qué tipo de almohada es la más adecuada para cada persona", introduce José Ignacio Normand, jefe de servicio de Traumatología del Hospital Sonsoles (Ávila). Se trata de que, al acostarnos, la columna vertebral quede recta, como cuando permanecemos de pie. Es decir, que desde el comienzo de las cervicales al final de la espalda, esté alineada.

¿Las reglas de oro para elegir la que más nos conviene? La primera norma es que es recomendable dormir siempre con almohada: sujeta la cabeza y favorece que adoptemos una posición natural en la que nuestra musculatura se encuentre relajada; "dormir sin almohada", advierte Francisco J. Márquez Dorsch, jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Sanitas La Moraleja (Madrid), "haría que el cuello estuviera inclinado forzando una postura antinatural durante muchas horas".

Nuestra almohada afecta directamente a las cervicales y, en consecuencia, a toda la espalda. "En la zona del cuello", argumenta Márquez, "hay múltiples articulaciones, ligamentos y músculos en los que se acumulan tensiones durante el día; para que estas estructuras se relajen durante las ocho horas de sueño, deben permanecer en una posición cómoda". Los dos factores que hay que tener en cuenta en el momento de elegir una almohada son la altura y la firmeza. 

Si duerme boca abajo. La dureza y el material del que esté fabricada también tienen relevancia para un buen descanso. Para las personas que duermen boca abajo "se recomienda una almohada blanda y fina", explica Alejandro Peña, jefe de marca de Pikolin, "que permita que la cabeza quede alineada con el cuerpo como si estuviéramos de pie". 

Boca arriba. Para descansar boca arriba o si cambiamos mucho de postura, "una almohada de firmeza y grosor intermedios es muy oportuna". 

De lado. Una almohada muy alta y dura hace que forcemos nuestro cuello y lo tengamos excesivamente levantado; una demasiado blanda y baja hará que el cuello caiga, perdiendo esa alineación que resulta perfecta. El doctor Márquez da la fórmula matemática para elegir los centímetros de grosor que debe tener la almohada 10: "Basta con medir la distancia que va desde el extremo del hombro a la cara. Se puede hacer colocándose de pie con un hombro apoyado contra la pared y midiendo la distancia que queda de la pared a la oreja; al resultado se suman entre dos y cuatro centímetros dependiendo de la dureza de la almohada". En definitiva, alguien con hombros anchos necesitará una almohada más gruesa que otra persona de hombros más estrechos. 

Contra los ronquidos. La mejor posición para descansar y evitar dolores de espalda y problemas respiratorios (como la apnea o los ronquidos), según recomienda la doctora Clara Beltrán, especialista en Otorrinolaringología y en Medicina Subacuática e Hiperbárica, "es la de cubito lateral o fetal": de lado y con la columna recta. El Síndrome de Apnea Obstructiva se produce, explica Márquez, "por un cierre de la vía respiratoria motivada por la relajación muscular durante el sueño (la vía respiratoria se obstruye especialmente, a nivel del paladar y de la base de la lengua)". Pero existen casos en los que solo aparecen apneas en una posición –apneas posturales–, "sobre todo boca arriba", matiza Beltrán, "con lo que se debe intentar evitar que estos pacientes duerman es esa posición. Si dormimos boca arriba, una almohada demasiado alta no favorece la respiración, ya que nos hace flexionar la cabeza hacia adelante y obstruye las vías respiratorias". Para ellos, apunta Márquez, "existen almohadas especialmente diseñadas, que obligan a quien las usa a adoptar una postura de lado y evitar con ello el cierre de la vía respiratoria".

Elijamos la que elijamos, hay que recordar que la duración de una almohada suele ser de unos dos o tres años, dependiendo del uso y del número de lavados efectuados; a partir de ese momento, empiezan a perder sus características iniciales.

Todo lo dicho es apto para mayores pero, ¿qué hacemos con los niños? ¿Desde cuándo pueden usar almohada? "Los bebés tienen la cabeza más grande en proporción al cuerpo que los adultos", aclara Márquez; por eso, al dormir, su cabeza queda alineada con el cuerpo y no necesitan usar almohada. "Podría ser recomendable que la utilizaran a partir del año de vida y debería ser pequeña, mullida y de material hipoalergénico".

Y un último consejo para parejas... Cuando se duerme en compañía, cada uno debería usar una almohada personalizada; en especial, si existe una diferencia importante de estatura o peso.

Tres materiales 


De fibra. Son muy cómodas y tienen una gran capacidad de recuperación; resultan transpirables y frescas, ya que permiten la circulación del aire por el interior, favoreciendo la absorción de la humedad, además, "como son totalmente lavables", informa Alejandro Peña, jefe de marca de Pikolin, "favorecen una mayor higiene en el descanso". 

Viscoelásticas. Tienen excelentes propiedades de "adaptación y termosensibilidad, ya que se adaptan perfectamente a la forma de la cabeza, proporcionando un mayor soporte y favoreciendo un completo descanso cervical". 

De látex. De textura suave y agradable, "tienen una estructura interna de células abiertas que permite una mayor ventilación e higiene". 

Fuente: Buena Vida, de El País

miércoles, 14 de enero de 2015

¿Qué emociones oculta un esguince?

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Un esguince, torcedura o distensión ligamentosa es una lesión de los ligamentos por distensión, estiramiento excesivo, torsión o rasgadura, acompañada de hematoma,  inflamación y dolor que impide continuar moviendo la parte lesionada.

Se origina al afectarse la región articular por acción mecánica (la exigencia de un movimiento brusco, excesiva apertura o cierre articular, movimiento anti-natural), o por violencia (caída, golpe).

No debe confundirse con la luxación, la cual es una lesión más severa que involucra el cambio de posición de la articulación y la separación de sus huesos. Ni tampoco con el desgarro, que es la lesión del tejido muscular.

Los esguinces pueden darse en cualquiera de nuestras articulaciones, aunque si bien es cierto el esguince más común es el de tobillo y muñeca. En ellos se produce una distensión o incluso rotura de los ligamentos.

Las articulaciones representan la flexibilidad y capacidad de adaptación a las diferentes situaciones en la vida. Una torcedura nos puede indicar que aplicamos frenos personales en nuestro cotidiano, nos resistimos o vivimos con inseguridad frente a las direcciones que tomamos (tobillo) o en lo que hacemos (muñeca) actualmente o lo que podría hacer en una nueva situación.

Por eso, en la próxima vez que sufras un esguince, intentes ver qué es lo que andas frenando, qué nos trae esta inseguridad y, de esta manera, evitar futuras molestias. El cuerpo y la mente son una sola máquina, que no nos olvidemos nunca.

Fuentes: wikipedia.org
                blogdepiesymanos.com
 

miércoles, 7 de enero de 2015

GUIA DE PRECIOS 2015

Pasadas las fiestas navideñas, ya podemos decir que el año, laboralmente hablando, ha empezado. Para ayudarte a volver a la rutina con ánimo renovado, os dejo la nueva lista de precios para este año de 2015. Recordad: los precios son orientativos, no dudes en consultar otras condiciones. Lo más importante es la voluntad de cuidarse y mantener mente y cuerpo equilibrados. Os espero!

Masaje descontracturante

1h – 50€/ 1h30 – 75€

Masaje relajante

1h – 45€/ 1h30 – 60€

Masaje californiano

1h – 45€/ 1h30 – 60€

Masaje deportivo

1h – 50€/ 1h30 – 75€

Masaje mix (relajante/ descontracturante)

1h – 45€/ 1h30 – 60€

Masaje en espalda

30m – 25€/ 45m – 35€/ 1h – 40€

Masaje para piernas cansadas

30m – 25€/ 45m – 35€/ 1h – 40€

HORARIO DE ATENCIÓN

Lunes a Viernes: 10h a 14h
Sábados: 11h a 17h
Citas sólo con antelación al teléfono: 627 689 319

jueves, 4 de diciembre de 2014

Manos dormidas.¿Por qué suceden?

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El adormecimiento de las manos es una dolencia muy común, muchas personas la sufren y pocos diferenciamos de dónde y por qué puede venirnos provocado.

Cuando hablamos de manos dormidas hacemos referencia a ese hormigueo, sensación de “pinchazos” o falta de fuerza en las manos,  y que a veces, se marcan en varios dedos o zonas concretas. En algunos casos el dolor puede ser insoportable y desesperante pero por lo general suele padecerse con mayor o menor intensidad según el momento del día o el trabajo/postura que se este realizando.

¿Pero.. por qué sucede esto? El origen puede ser variado y sus causas múltiples. Por normal general las manos dormidas suelen responder a un déficit circulatorio, una opresión arterial a la altura de la muñeca, codo u hombro, también puede venir derivado de un bloqueo en la primera costilla, y de la contractura de la musculatura rotadora del brazo.

También puede venir derivado de un bloqueo nervioso, este si es leve producirá los mismo síntomas, pero si hablamos de algo más crónico o de mayor grado de lesión puede llegar a dejarnos sin fuerza en las manos. En este caso de problemas nerviosos suele haber daños en las vértebras cervicales bajas (C6-C7) y Dorsales altas (D1 principalmente y D2) y cuando hablamos de daños hacemos referencia a bloqueos vertebrales que se solucionan fácilmente con osteopatía o bien principios de hernia o hernias discales.

Del mismo modo que hablamos de circulación y sistema nervioso no podemos olvidar la musculatura, pues escalenos y palmar mayor y menor de la mano están directamente relacionados en esta patología. Pueden responder contracturándose por cualquiera de las causas anteriormente citadas y también cada vez más usual por los malos hábitos posturales, como pasar demasiado tiempo en el ordenador, o pintores, costureras, carniceros… personas que por lo general su trabajo se basa en gestos repetitivos con las manos.

Como ejemplo a todo lo que hemos hablado, un síndrome del túnel carpiano provocará adormecimiento en los tres dedos centrales de la mano, índice, corazón y anular. Sin embargo si el adormecimiento se produce en meñique y anular, suele venir derivado de un pinzamiento del nervio cubital, que puede estar en el codo, hombro o vértebras C7-D1

Otras causas que pueden producir adormecimiento de las extremidades son:

- Déficit de vitaminas B, por lo que se recomienda el consumo de Avena, magnesio.

- Efectos secundarios de algunos medicamentos

- Retención de líquidos, sobrepeso.

Tratamiento


Lo primero a hacer si el problema persiste en el tiempo es acudir a su médico. Sólo el diagnóstico de este profesional puede aclarar las causas e indicar el mejor tratamiento a seguir. En cualquier caso, una visita al quiropráctico y/o osteópata le puede ayudar a desbloquear, si el caso lo requiere, las vértebras que puedan estar “pinzadas” provocando el hormigueo.

Fuente: Blog de Pies y Manos
 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Columna Vertebral: cifosis y lordosis

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La columna vertebral, como ya hemos mencionado aquí, es el eje central de nuestro cuerpo y esta compuesta por tres segmentos bien distinguidos, que podemos diferenciar por las curvas que se visualizan en la misma desde una vista lateral del cuerpo. Esos segmentos se denominan: cervical, dorsal y lumbar, y dividen a la columna en tres porciones distintas.

A nivel del cuello podemos observar una curva en forma de “C” donde se sitúa la columna cervical, mientras que a continuación podemos ver una curva con forma de “C invertida” que caracteriza a la columna dorsal o torácica y posteriormente se vuelve a ver una curva en forma de “C” que describe a la columna lumbar.

Estas porciones son consecutivas y forman parte de nuestra columna vertebral tal como las curvaturas que son naturales en la misma. Las curvas en forma de “C” se denominan lordosis, mientras que las curvas en forma de “C inversa o D” se denominan cifosis. Es decir, de forma natural nuestro cuerpo presenta estas curvaturas que son las que permiten lograr estabilidad al cuerpo y permanecer de pie en posición recta. Si alguna de estas las curvaturas se hace muy grande o muy pequeña, la postura se altera pudiendo generar daños y molestias a lo largo del tiempo, denominadas hiperlordosis o hipercifosis, respectivamente

Entre las curvaturas anormales que pueden surgir en la columna encontramos la cifosis de la columna dorsal que se visualiza como una joroba en la espalda, o la marcada lordosis de la columna lumbar. También puede surgir una escoliosis que consiste en una deformidad hacia los lados de la columna, por lo cual, la misma no se ve de atrás recta y con forma de “I” sino que puede formar una “S” o “C”.

Además de los huesos, la columna está compuesta también por nervios, músculos y ligamentos.

Las vértebras: son los huesos que se conectan unos con otros dando forma a la columna. En total, tenemos 33 vértebras, 7 en la columna cervical, 12 en la columna dorsal, 5 en la columna lumbar y 9 más que forman el sacro y el coxis al finalizar la columna (estas últimas están unidas, lo que lleva a muchos a pensar que se trata de un hueso apenas, pero pueden ser de 4 a 5 vertebras muy pequeñas y soldadas entre sí).
   
La médula espinal y nervios raquídeos: la médula espinal va por dentro de cada vértebra y se extiende desde el cráneo hacia abajo. De la médula se desprenden nervios raquídeos que conectan el cerebro con diferentes partes del cuerpo (tanto miembros como órganos internos, todos los estímulos llegan a través de los nervios).

Los músculos: son el soporte de la columna y se denominan espinales. Ellos permiten extender, rotar, inclinar y flexionar la columna vertebral.

Ligamentos: ayudan a mantener en posición la columna y conectan sus vértebras.

Como podemos ver, nuestra columna vertebral es realmente compleja y de sus componentes y formas depende nuestra salud. La columna soporta grandes exigencias a diario, por ello, lo primordial es conocer nuestra columna para poder así, identificar la presencia de anomalías o lesiones y actuar para tratar estos problemas.

Fuente: vitonica.com

lunes, 3 de noviembre de 2014

Medicación y sentido comun: no a los excesos

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Las medicinas, bien utilizadas, han supuesto un avance revolucionario en la curación de muchas enfermedades en el aumento de la calidad de vida de la población mundial. Sin embargo, no son la respuesta a todo, y hay que tomarlas con responsabilidad y conociendo sus potenciales efectos nocivos. Con el ánimo de informar y promover el uso saludable de medicamentos nace la campaña "Pastillas las justas".

La campaña, impulsada por Polimedicado, No Gracias y la Organización de Consumidores (OCU) busca informar a la población general sobre hábitos saludables y concienciar sobre cómo hay que tomar la medicación y qué hay que tener en cuenta al tomarlas, dando una lista de siete reglas para el consumo responsable de los medicamentos.

Las reglas básicas son:

. Conoce los medicamentos que tomas;
. Da oportunidad a las opciones no farmacológicas (como las terapias naturales, por ejemplo);
. Medicamentos los justos y necesarios;
. No hay medicamento “de por vida”;
. Los cambios, poco a poco;
. Toda medicación tiene un riesgo;
. Lo nuevo no siempre es bueno.

La idea es despertar curiosidad y sentido crítico a la hora de tomar medicamentos: conocer por qué los tomas, los efectos terapéuticos y posibles efectos secundarios, durante cuánto tiempo se debe tomar...

A veces pensamos que hay medicamentos que son "protectores", para "prevenir" o "son inofensivos", pero lo cierto es que todo debe estar medido y controlado, y cada medicamento tiene sus momentos en los que está indicado y en los que no.

Hay personas que ven en las pastillas la solución a dolores y malestar, cuando lo cierto es que son una ayuda, pero hay casos en los que la actitud, estilo de vida y otros factores tienen mucho más peso que la medicación.

Una vez que las pastillas han cumplido su función, hay que ir dejando de tomarlas, según nos haya indicado el médico que se debe hacer. Como en todo en la vida, tenemos de usar nuestro sentido común y no abusar, causando al cuerpo más daño colateral del necesario.

Pilates, Yoga, deportes de equipo o en solitario, bicicleta o patines, ejercicio en el gimnasio o al aire libre... Sin duda, pastillas las justas, y vida sana, toda la que sea necesario.

Fuente: Vitonica.com

lunes, 27 de octubre de 2014

No es nada personal

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Hoy les dejo un interesantísimo artículo publicado esta semana en El País Semanal sobre nuestra manera de afrontar situaciones cotidianas, domésticas o profesionales, sea ella positiva o negativa y sus fundamentos. A simple vista puede parecer un tema sin relación con el quiromasaje, pero los quiromasajistas formamos parte de las terapias naturales que parte del princípio de que el cuerpo es un todo, y no partes desconexas unidas por un simple nexo biológico. Así, pues, el estar y sentirse bien, en general, está intimamente relacionado con el tema de este espacio.

Disfruten de la lectura y saquen sus própias conclusiones!

                                                                        ___
 
La vida cotidiana pone a prueba el equilibrio emocional cada vez que nos sentimos ofendidos por otra persona. Puede ser alguien del entorno familiar, un jefe o compañero de trabajo, o incluso un desconocido que nos trata de forma que consideramos grosera.

A lo largo del día interactuamos con decenas de personas, lo cual brinda numerosas ocasiones para ofenderse y vivir con amargura. Porque lo peor de todo es que una vez producido el desencuentro, si no se hace nada para olvidarlo, el rencor puede quedar fluctuando por la cabeza durante horas… llegando a turbar incluso el descanso nocturno. En este artículo se va a ver por qué sucede y cómo poder deshacerse de este lastre.

El enfado ante las actitudes de los demás es una pura elección. Prueba de ello es que hay personas que no se inmutan por nada, mientras que otras saltan ante cualquier comentario, gesto o mirada que interpreten como hostil. ¿Dónde radica la diferencia entre unas y otras?

El doctor en psicología Martin Lyden opina que las personas susceptibles son aquellas que poseen menos empatía. Todo lo filtran según lo que harían ellas, y cualquier cosa que se salga de su propio código de conducta lo interpretan como un ataque.

    Lo que te ofende sólo contribuye a debilitarte. Si buscas ocasiones para sentirte ofendido, las encontrarás cada dos por tres”.

    Mario Alonso Puig

Así, por ejemplo, a quien contesta los mensajes de su smartphone de inmediato le parecerá una falta de educación que el receptor no reaccione hasta varias horas después. La ofensa se basa en una mera interpretación, ya que el ofendido presupone que su interlocutor no tiene ganas de contestar, cuando tal vez sencillamente esté en una reunión de trabajo donde no puede hacerlo.

Otros motivos de ofensa pueden ser una respuesta demasiado seca por parte de alguien o bien un tono de voz inadecuado, entre muchas posibles razones.

Veamos qué sucede en la mente de alguien con “piel fina” ante una situación que considera de conflicto:

- El comentario o acción desafortunados despiertan ofensas pasadas, que pueden degenerar en un infierno mental.

- Merma de la autoestima debido al papel de víctima que asume el ofendido, a partir de la idea de que aquello ha pasado deliberadamente para humillarle.

- Deseo de venganza ante el daño recibido, lo que puede derivar en una discusión o en un “silencio castigador” para hacer notar al otro que nos ha herido.

- Aumento de la ansiedad ante el cóctel de emociones negativas que se van albergando.

Ante la tortura que supone pasar por estos estados mentales, a menudo debido a una menudencia, el doctor Martin Lyden propone un remedio de choque: “El humor implica un replanteamiento de lo que ha sucedido. Reconocer una incongruencia en una situación puede ser humorístico y, por lo tanto, sanador”.

Uno de los grandes aprendizajes de todo ser humano es aceptar que las personas a nuestro alrededor nunca se expresarán como nosotros lo haríamos, ni se comportarán como esperamos, y no pasa nada.

Pensemos en lo que debe sentir la estrella de un equipo de fútbol cuando salta al campo rival en medio de una tormenta de silbidos e insultos. Estos deportistas no pierden la calma y pueden jugar perfectamente concentrados, lo cual demuestra que cualquier persona puede blindarse ante la hostilidad ajena.

Incluso cuando no es una percepción, sino una realidad contrastada por todos, tenemos la oportunidad de endurecer nuestra piel ante el ataque para que no nos afecte.

En una ocasión le preguntaron al Dalai Lama por qué no estaba enfadado con el Gobierno comunista chino, después de haber tenido que exiliarse, entre muchos otros percances. Su respuesta fue: “Si me enojara, entonces no sería capaz de dormir por la noche o de comer mis comidas en paz. Me saldrían úlceras, y mi salud se deterioraría. Mi ira no puede cambiar el pasado o mejorar el futuro, así que ¿para qué serviría?”.

Sin duda, un ejemplo extraordinario de lo que es tener la “piel gruesa”, que presenta las siguientes características:

- La persona dedica poco tiempo a valorar cualquier posible roce o desaprobación.

- Se centra en lo inmediato y, muy especialmente, en aquellas cosas y personas que le satisfacen.

- No interpreta por qué una persona habla o actúa de cierto modo. Se limita a evaluar el hecho, de forma positiva o negativa, sin juzgar.

- Es capaz de asumir críticas, por si le sirven para mejorar algún aspecto, y de desestimar las opiniones que no le resultan útiles.

- Supuestamente basado en la sabiduría de los toltecas, en el best seller Los cuatro acuerdos Miguel Ruiz dedica uno de ellos al lema: “No te tomes nada personalmente”.

Según este autor mexicano, hacerlo es una muestra de egoísmo, ya que parte de que todo gira a nuestro alrededor. En su opinión, además, esta manera de abordar la conducta de los demás es totalmente infundada. En sus propias palabras:

“Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos vivimos en nuestra propia mente; los demás están en un mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros (…) Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos que ha establecido en su mente. Su punto de vista surge de toda la programación que recibió durante su domesticación”.

Ruiz entiende por domesticación todos los prejuicios e ideas preconcebidas que vamos acumulando a lo largo de la existencia. Y lo peor que podemos hacer ante una persona que nos ofende —de forma objetiva o no— es defender nuestras creencias, ya que con ello sólo lograremos aumentar y prolongar el conflicto.

“Cuando no tomarte nada personalmente se convierta en un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida”, afirma Ruiz. “Tu rabia, tus celos y tu envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá (…) Alguien puede enviarte veneno emocional de forma intencionada, pero si no te lo tomas personalmente, no te lo tragarás. Se vuelve más nocivo para el que lo envía, pero no para ti”.

La paz interior empieza cuando eliges no permitir que otra persona o evento controle tus emociones”. 

Proverbio oriental

Al final, el mundo será tal como se mire, ya que se puede fijar la atención en un amplio espectro de realidades. Cada persona con la que se interacciona es un conjunto de fortalezas y debilidades, es clara en unos aspectos y confusa en otros, acierta o falla en diferentes cuestiones vitales.

Nuestra relación con el mundo dependerá, por lo tanto, de lo que cada cual quiera ver en el prójimo. Nos podemos quedar con sus mejores virtudes o bien sentirnos heridos y decepcionados por aquella parte de los demás que no cumple las expectativas.

Tal como afirma Wayne Dyer: “Si eres objetivo, descubrirás que lo que en realidad te ofende es cómo consideras que deberían comportarse los demás. Sin embargo, por sí mismo, el sentirse ofendido no altera los comportamientos desagradables (…) Tu ego insiste en que tienes derecho a sentirte ofendido. Esos juicios derivan de una idea falsa de que el mundo debería ser como tú eres y no como es”.

Si dejamos de dictar rígidamente lo que los demás deberían sentir, pensar y hacer se pueden evitar muchos enfados y decepciones, y liberar así una energía preciosa para construir relaciones saludables desde la empatía, el humor y la serenidad.

La vida no es siempre justa


“Parafraseando algo que mi maestro Mordecai Kaplan solía decir, esperar que el mundo te trate bien porque eres una persona honesta es como esperar que el toro no te embista porque eres vegetariano. Me gusta pensar en ello no como una pérdida de inocencia, sino como el principio de la sabiduría, entender que puede que la vida no sea justa, pero nos ofrece toda clase de posibilidades y compensaciones.

Cuando nos sucede algo malo, nos sentimos castigados por el destino. Podemos llegar a pensar que todo el mundo ahí fuera es feliz y está sano, y que sólo nosotros sufrimos (…), pero nada más lejos de la realidad”. Overcoming Life’s Disappointments, de Harold Kushner.

Fuente: El País Semanal

viernes, 29 de agosto de 2014

La conexión cuerpo mente

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En el libro, “La conexión cuerpo mente”, su autora, Debbie Shapiro (Londres) explica cómo nuestros estados emocionales pueden favorecer todo tipo de enfermedades: hipertensión, disfunciones cardíacas o trastornos nerviosos de diferentes tipos. Las distintas dolencias  pueden contribuir no sólo a transformar nuestra salud física, sino también a facilitar la curación a un nivel más profundo. El secreto está en descubrir y comprender los mensajes que encierran los desórdenes físicos para poder conocernos y vivir mejor.

“Para entender esta conexión psicosomática, antes tenemos que reconocer que la mente y el cuerpo son un todo”, afirma la autora. Normalmente, consideramos al cuerpo como un “envase” que nos acompaña, al que debemos cuidar y que cuando se daña deban llevar al médico para repararlo. “Lamentablemente esta visión es muy limitada. Niega la complejidad de energías que configuran todo nuestro ser, energías que fluyen y se intercomunican. (…) No existe separación entre lo que sucede en la mente (pensamientos y sentimientos) y lo que ocurre en el organismo”, explica.

Para Shapiro, “demostrar el efecto de la relación psicosomática es sencillo. Sabemos que un sentimiento de ansia o nerviosismo puede dar lugar a un trastorno estomacal, estreñimiento o dolor de cabeza. Sabemos que el estrés puede ocasionar úlceras o, incluso, ataques al corazón; que la depresión y la infelicidad afectan a nuestro organismo hasta el punto que nos sentimos pesados y aletargados, faltos de energía; perdemos el apetito o comemos en exceso; nos duelen la espalda y el cuello... Sin embargo, la felicidad aumenta nuestra energía y nuestra vitalidad”.

Y sigue: “para comenzar, hay que develar cuál es nuestro conflicto interno. Luego, enfrentarnos a él y transformarlo en paz y armonía para lograr que la curación tenga efecto”. Este es un listado de los problemas y dolores más frecuentes y sus posibles causas emocionales, según ella:

Cabeza. Es nuestro centro de comunicación, el lugar desde donde conectamos con el mundo. Si nos duele, es porque sus arterias se han estrangulado y aceleran el pulso sanguíneo. La sangre transporta nuestros sentimientos (amor, aceptación, ira, odio o rechazo) y a través de las arterias y las venas damos y recibimos amor. El estrangulamiento de las venas de la cabeza suele indicar, por consiguiente, una incapacidad para expresar o recibir esos sentimientos.

Cuello. Es el puente entre la mente y el cuerpo. Un cuello con poca movilidad indica la imposibilidad de ver en todas direcciones: se trata de una visión muy rígida y limitada, que supone obstinacióny una mentalidad estrecha. Puede, también, constituir una reacción a un estrés extremo que nos inculca el deseo de encerrarnos y limitarnos.

Espalda. Es un espacio donde se mezclan símbolos y significados. Ahí es donde dejamos todo lo que no queremos ver o mostrar a los demás: es el lugar en el que enterramos sentimientos y experiencias que nos han causado daño o confusión. Por otra parte, contiene la columna vertebral, el elemento más importante de toda la estructura psicosomática, el pilar que sustenta nuestro ser y sobre el que se asienta el resto del cuerpo. El dolor de espalda indica un deseo de evadirse de algo, de volver la espalda a ello; o bien necesitamos librarnos de “un peso” que cargamos sobre ella.

Alergias. Es una respuesta hiperactiva por parte del sistema inmunológico a un agente externo; esta respuesta se deriva de una causa interna. ¿A qué somos realmente alérgicos? O  ¿ante qué reaccionamos de un modo hiperactivo? ¿Qué origina de verdad esa irritación y la fuerte respuesta emotiva de nuestro organismo? Las alergias tienden a indicar un nivel profundo de temor, un miedo a participar plenamente de la vida o a despojarse de las ayudas para ser autosuficientes. Además… ¿Nos servimos de una alergia para conseguir cariño?

Corazón. Como centro del amor y núcleo de nuestras emociones, se asocia a toda la gama de sentimientos. Los ataques al corazón son una situación desesperada a través de la cual el cuerpo nos advierte que hemos ido demasiado lejos, que estamos prestando demasiada atención a aspectos materiales o que estamos luchando por conseguir algo de escaso valor real y no dedicamos suficiente atención a la familia o a los afectos.

Hipertensión.  El exceso de tensión emocional se debe, con frecuencia, a una alta presión sanguínea o una tensión nerviosa intensa. La causa reside en un profundo temor y falta de confianza, la sensación de que corremos peligro constante y debemos estar alerta. Esto puede atribuirse a alguna experiencia traumática en el pasado. Una respiración profunda y una total relajación son esenciales.

Infecciones urinarias (cistitis).  Se debe a una falta de expresión de los sentimientos negativos que tienen que ver con las relaciones (un 80% de los casos de cistitis se manifiestan en un momento de ruptura), así como a los temores y conflictos conectados con el renacimiento del propio ser más allá de las relaciones con los demás.

Pies. Son el medio que nos permite guardar la estabilidad, avanzar y sentirnos seguros en la relación con el mundo. Los problemas en los pies indican un conflicto en la direccióny en la producción de movimiento, así como una falta de seguridad y estabilidad en nuestro entorno.

Y la lista sigue. Cada dolor, enfermedad o problema se genera, de acuerdo a Shapiro, en todas las emociones y sentimientos reprimidos que nos invaden. Reconocerlos y tratarlos es la clave para vivir mejor y de manera más saludable.

Fuente:La conexión cuerpo mente”, Debbie Shapiro, Ed. Robin Book.

jueves, 14 de agosto de 2014

Psico-somatización II

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Volviendo al tema de las psico-somatizaciones, hoy quiero abordar el tema con un enfoque más detallado de la espalda, el sostén de nuestro cuerpo y donde mayoritariamente cargamos con todo el peso de todo, tanto de nuestro propio peso canto de nuestros problemas. Así que vamos por partes.

Dolor de espalda


Si no se es consciente de la conexión mente-cuerpo, podemos encontrarnos, a veces, indefensos ante un dolor inexplicable. Las emociones tienen sus leyes, algunas veces no son reacciones adecuadas, comprensibles o racionales ante nuestra experiencia, algunas veces lo que sentimos no se corresponde con el concepto que tenemos de nosotros mismos. El dolor, en éste caso, puede ser una señal que nos lleve a tomar conciencia de algún aspecto de nuestra forma de ser que ha quedado en la sombra, relegado por nuestros mecanismos de defensa.

Cervical


Los músculos de esta zona se tensan para amortiguar algo temido (reacción de lucha o huida). La tensión continuada causa dolor en los pequeños músculos a lo largo de las vértebras cervicales a ambos lados del cuello. Si los músculos de un lado se contraen más, el cuello puede llegar a desviarse lateralmente. Lo más frecuente es que el dolor de cuello lo provoque una persona, una situación o una tarea. Suele ser, además, repentino: alguien o algo no nos gusta, nos produce irritación o desagrado. El contacto continuado con esa persona o situación deriva en resentimiento.

Si no se hace nada contra el dolor, la contracción de los músculos puede llegar a presionar las raíces nerviosas de la médula espinal, hasta provocar un problema grave (como una hernia discal), necesitado, en algunos casos, de cirugía para aliviar la presión. Es muy común que el dolor de cuello desaparezca al poco tiempo de advertir su sentido, o de resolverse la causa que lo produjo.

Dorsal


Hay un dolor conocido, que aparece de forma repentina e intensa en la zona dorsal, que es provocado por un espasmo muscular (calambre, contracción involuntaria del músculo, que puede hacer que se endurezca o abulte) entre las costillas y bajo los omóplatos. Si persiste este espasmo, puede dar lugar a una contractura muscular.

Este dolor se asemeja a una puñalada en la espalda, que es la expresión física de la vivencia emocional de una traición: por ejemplo, un amigo que le cuenta a una tercera persona un secreto muy íntimo para nosotros que sólo compartíamos con él.

El hecho de exteriorizar verbalmente los sentimientos de traición o de reconocer la envidia, es suficiente para que el músculo se relaje y el dolor remita.

Lumbar


Es un dolor frecuente, que puede aparecer de repente, o desarrollarse poco a poco. La musculatura de la articulación lumbo-sacra se tensa y se comprimen los discos intervertebrales, a la vez que se provocan espasmos musculares en toda la zona próxima. El dolor puede llegar a resultar tan intolerable, que incapacite a la persona y acabe postrada en cama. En muchos casos puede convertirse en un trastorno crónico.

La tensión lumbar asemeja el cargar con un gran peso, y es la expresión física de la vivencia emocional de cargar con una excesiva y continuada responsabilidad o culpabilidad (normalmente respecto a otras personas) Esta carga de responsabilidad o culpa puede ser real (a consecuencia, por ejemplo, de un ascenso en el trabajo que implique mayor responsabilidad) o imaginaria.

Emocionalmente el deseo es recibir agradecimiento, descansar, recibir atención de otros. Cuando el dolor persiste, y, como decía antes, la persona acaba en la cama, entonces puede realizar éste deseo... Ya saben ustedes..: todo es mente. ellos. Ella quiere ser más baja, y entonces su cuerpo puede reflejar ese deseo produciendo una curvatura lateral de su columna.

Fuente: todoesmente.com